La digitalización en la PYME

De todos es sabido que España es un país de pymes y micropymes , según los datos de la Dirección General de la Industria y de la Pequeña y Mediana Empresa el 95,8% de las empresas españolas tienen nueve o menos empleados.

Los grandes expertos en tecnología definen que estamos ante la cuarta revolución tecnológica mundial pero, ¿están todas nuestras pymes preparadas para semejante desafío?. Esta revolución digital implica que para poder ser competitivas, nuestras empresas tienen que tener una gran concienciación digital.

La digitalización no es algo opcional, es una obligación. Dentro de las estrategias de las grandes multinacionales ya podemos observar una apuesta clara por la transformación digital, a mayor o menor ritmo son las grandes locomotoras de los cambios, pero la economía española no será nunca digital si no lo son sus pymes.

Afrontar el reto de la digitalización debería ser un objetivo de nuestras pequeñas empresas, todos los países se juegan gran parte de su futuro económico y laboral no solo España, el problema es que nuestras empresas no tienen ni el músculo financiero ni los recursos humanos ni cuenta con la regulación adecuada para desarrollar rápidamente grandes cambios.

la digitalización es imprescindible para que las PYMES puedan adaptarse a la nueva era económica

Un gran porcentaje de nuestras Pymes  son conscientes de que la digitalización es, y será, un gran reto en estos próximos años. Para ello requieren implementar estrategias que estén orientadas a una interacción más estrecha con el cliente.

Esto implica una fuerte presencia omnicanal o multicanal tanto en la red como fuera de ella, haciendo uso de redes sociales y explotando la potencialidad de sus canales digitales.

El corazón de la digitalización está en la gestión eficiente de la información. Por esta razón, aprovechar el big data es una tendencia que aunque compleja, pocos conocen de su enorme efectividad.

Nuestras pymes verían cómo sus negocios ganarían gracias a la tecnología, es más, ayudarían a toda la economía española a mejorar su productividad.

Se calcula que con un alza de sólo el 10% de la digitalización en España se incrementaría un 3,2% el PIB y se crearían 250.000 empleos netos adicionales en 2020.

Pero las cifras, de momento, no invitan al optimismo. El 82% de los autónomos y de las empresas muy pequeñas (aquellas que tienen hasta diez empleados) y el 42% de las grandes empresas (las que declaran tener más de cien trabajadores) aseguran que no cuentan con trabajadores especializados en digitalización.

Nuestras Pymes  actualmente confían en las redes sociales, publicidad en Google y en buscadores tipo páginas amarillas para desarrollar su estrategia de publicidad digital.

Sólo un 6% de las pymes españolas diseñó su propia web en el año 2017 un 7% tenía intención de abrir una en este año 2018. La falta de conocimiento, de recursos y de tiempo son los tres argumentos que utilizan para no tener tienda online y sólo un 15% de las pymes españolas asegura tenerla.

aunque un alto porcentaje de PYMES españolas afirma hacer uso de la publicidad digital, la mayoría de ellas no cuenta con especialistas en digitalizción

Por lo tanto uno de los grandes problemas que se encuentran las pymes para digitalizarse es encontrar el asesoramiento adecuado bien captando talento en el mercado bien a través de otras empresas especializadas en digitalización.

Captar talento es clave, pero no es la única clave.  El objetivo que tiene que tener cualquier pyme en su transformación digital debe sustentarse en cuatro ámbitos: el talento, la innovación, la financiación y la regulación.

En nuestra opinión el más importante de estos ámbitos es la regulación, sin una legislación que entienda las nuevas realidades, una ‘smart regulation’, nuestras empresas no tienen nada que hacer. Esta regulación debe venir desde el mercado común que nos une a todas las empresas europeas.

El ejemplo son grandes gigantes del comercio electrónico como Amazon o Alibaba han podido crecer a través de mercados homogéneos de cientos de millones de personas, algo que está fuera del alcance de nuestras pymes europeas.

Hoy, una pyme se encuentra con toda una montaña de regulaciones de todo tipo que debe cumplir: protección de datos, seguridad, fiscalidad… Y lo primero que hay que plantearse es la importancia de la propia regulación en sí. La regulación no está para proteger sectores, que es básicamente lo que ha venido haciendo en Europa y en España. La regulación debe proteger el interés general.

la regulación juega un papel fundamental en el procesod e digitalización empresarial

Este interés debe de tener claramente un ámbito laboral y económico, el objetivo debería ser impulsar esfuerzos públicos y privados para digitalizar la economía española, un objetivo casi coincidente con digitalizar las pymes españolas.

La Comisión Europea calcula que, solo hasta 2020, hay una bolsa de 900.000 puestos de trabajo relacionados con las TIC que la Unión necesita cubrir. Son los empleos que creará la digitalización, que también destruirá otros sectores.

La estricta regulación europea debe sumarse al reto de promover la innovación. Este debería aparecer como un objetivo junto a la preservación de la estabilidad financiera y la protección del consumidor.

Las pymes aún están a tiempo de decidir su futuro.

 

Author: Jorge Herranz

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